

Mi forma de trabajo: una clínica situada
1. Comprender el problema en contexto. Cada proceso terapéutico inicia con una lectura situada de lo que ocurre. No se trata solo de identificar síntomas, sino de comprender cómo se han construido, qué función han tenido, en qué relaciones aparecen y qué posibilidades nuevas pueden abrirse.
3. Construir movimientos concretos de cambio. El proceso también integra principios estratégicos: no basta con comprender, también es importante ensayar nuevas respuestas. Por eso, la terapia busca generar movimientos posibles, decisiones más conscientes, límites, recursos de regulación, potenciar fortalezas, talento y formas distintas de relacionarse.
2. Trabajar con la historia y los vínculos desde una mirada sistémica y narrativa, permite explorar de manera integral las historias que organizan la vida de una persona, una pareja o una familia. El objetivo no es borrar lo vivido, sino transformar la relación con esa historia, transformarla y recuperar formas más libres, cuidadosas y dignas de habitarla.
4. Sostener un diálogo humano y colaborativo. La terapia es un espacio de conversación profunda, ética y cuidadosa. Desde una perspectiva dialógica, el cambio no se impone: se construye junto a la persona, respetando su singularidad, sus tiempos, sus recursos y las posibilidades que pueden emerger en el encuentro terapéutico.
Formación & Credenciales
Supervisión Clínica y Docencia Universitaria.
Formación Clínica en Psicoterapia Sistémica Narrativa (2.000 horas de práctica clínica supervisada).
Máster en Educación y Educación Superior.
Maestría en Innovación en la Educación.
Autor de contenido académico y apoyo técnico en investigaciones científicas.
Diplomado en Teleasistencia en Salud Mental y Entornos virtuales de aprendizaje.

Quito, Ecuador
CONTACTO
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